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Capacitación continua para adaptarse a los nuevos desafíos

No es novedoso señalar que las empresas precisan de trabajadores formados capaces de manejar las últimas herramientas en pos de mejorar la productividad y competitividad del negocio. Esa máxima toma hoy en día mayor relevancia, ya que el mundo se encuentra transitando una etapa de rápidos e inciertos cambios en todos los ámbitos, visibilizándose con mayor impacto en el campo tecnológico y su repercusión directa en el mundo laboral, que afecta a empresarios y trabajadores por igual.

Las herramientas tecnológicas aplicadas a la fuerza laboral evolucionan de manera permanente y veloz, y están produciendo nuevos empleos y posiciones que hasta hace pocos años no existían, y otros están quedando -y quedarán- subsumidos por innovaciones tecnológicas, prescindiendo de la fuerza de trabajo humana.

Para hacer frente a los desafíos que trae aparejado este escenario, en lo que refiere a uno de sus actores principales, es decir, los trabajadores, es donde vemos que la formación toma un papel protagónico como nunca antes lo tuvo.

Es prácticamente unánime la conciencia tanto en el ámbito internacional como local, de que el sistema educativo ha quedado obsoleto para dar respuesta a las actuales y futuras necesidades del mercado laboral. En algunos países ya iniciaron ese camino implementando nuevas modalidades y enfoques educativos, y otros aún siguen discutiendo y pensando qué cosas cambiar y cómo, atendiendo a su idiosincrasia. Pero el horizonte es el mismo: un nuevo sistema educativo capaz de dotar a las personas de las habilidades y competencias necesarias para desarrollarse en un escenario nuevo.

Por otro lado, es verdad que llevará tiempo para que los cambios en el sistema educativo formal reflejen sus resultados en la práctica, por lo que los trabajadores actuales requieren de una atención inmediata en lo que refiere a capacitación para el trabajo, que mejore sus condiciones de empleabilidad actual y futura.

A ello se suma también la noción cada vez más generalizada entre los directivos de las principales empresas del mundo de que los títulos universitarios ya no proveen toda la preparación necesaria para desempeñarse en el ámbito profesional, sino que resulta esencial formarse de manera constante a través de opciones de corta duración y enfoque específico.

Es allí, pues, donde la capacitación continua no formal de los recursos humanos de las empresas –grandes, medianas y/o pequeñas- se convierte en una de las principales estrategias para atraer y retener talentos.

¿De qué forma?

Sin dudas, son amplias las alternativas que tienen las empresas para mejorar el desempeño de los colaboradores en su puesto de trabajo a través de la capacitación. Entre ellas se destaca de manera particular la irrupción de nuevas propuestas que apuntan a romper los esquemas tradicionales, con alternativas de calidad y bajos costos, aprovechando las oportunidades que las TIC otorgan para que todas las personas accedan a una formación de alto nivel desde cualquier punto del país. En ese sentido encontramos:

Entrenamiento multiplataforma

Una de las principales tendencias vinculadas con la capacitación tiene que ver con la adopción de nuevos espacios dedicados al aprendizaje. Hoy los empleados tienen acceso a una gran cantidad de herramientas que les permiten llevar adelante su proceso de formación sin necesidad de moverse de su puesto de trabajo, o de tener que dedicar tiempo que le dificulte equilibrar su vida personal y profesional.

Por eso, además de los cursos presenciales, internos y externos, es cada vez más frecuente el uso de herramientas como los Learning Management Systems (LMS), es decir, plataformas informáticas donde las empresas colocan distintos tipos de contenidos y cursos orientados a sus recursos humanos.

Por otro lado encontramos los MOOCs -cursos masivos, abiertos y online- convirtiéndose en canales para el aprendizaje de saberes específicos, que permiten adquirir habilidades profesionales que ayudan a los empleados a perfeccionar sus áreas, o comiencen a vincularse con otras.

Algunas organizaciones han desarrollado sus propios MOOCs, con el objetivo de capacitar a sus propios empleados, y de llevar el conocimiento a otros profesionales externos a la organización. En ese sentido, CAME, a través de su Secretaría de Capacitación, cuenta con su propia plataforma de e-learning (www.came-educativa.com.ar) donde diseñó diferentes cursos y programas de capacitación a distancia para el mundo Pyme, con el objetivo de fortalecer sus recursos humanos y ayudar a mejorar su competitividad.

Por otro lado encontramos el aprendizaje adaptativo (Adaptive Learning). Se trata del uso de distintas aplicaciones de software que permiten realizar ejercicios, que se van adaptando a la capacidad del estudiante de resolverlos con éxito, incrementando su nivel de dificultad, o proveyendo de nuevas oportunidades para entender cuando éstos no logran resolver uno con éxito.

Finalmente, a través de la utilización de este tipo de software, y también los contenidos disponibles en cursos online, muchos programas de capacitación han comenzado a desarrollar sistemas de blended learning, que combinan el uso de herramientas online con clases y conferencias presenciales, de forma tal de afianzar el conocimiento.

Sea cual sea el método elegido, el objetivo es hacer de la educación un proceso continuo, para el que no hay momentos específicos, sino que forma parte de la vida diaria. De este modo, buscamos generar la cultura del aprendizaje continuo, y motivar a todas las personas para que se vuelvan proactivos en la búsqueda de información y en la generación de sus propios espacios de educación.

De tal modo, el entrenamiento constante a través de diferentes modalidades de educación no formal nos ayudará a tener mayores y mejores herramientas para afrontar los desafíos que nos plantean los nuevos escenarios.

Para un próximo número dejamos el desarrollo de temas íntimamente vinculados con esta temática, y que son de mucho interés, que ameritan un trato especial:

·      el teléfono móvil como una pieza cada vez más importante del proceso de aprendizaje continuo, que ayuda a maximizar las oportunidades de llegar con el contenido educativo a los empleados de una manera más directa y rápida;

·      la aplicación de métricas para evaluar el impacto de la capacitación continua a través de nuevos indicadores.

Por Gastón Javier Grizzo. Director Ejecutivo de la Secretaría de Capacitación de CAME.

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