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Estrategia y planeamiento (diferentes enfoques)

Alguna vez pensamos que el “management” consistía en decir a la gente qué es lo que debía hacer,…

…pero hoy día ordenar a cada uno qué, cuándo y cómo hacer resulta cada vez más difícil en las organizaciones contemporáneas; existen dos razones principales, una es que la gente a nuestro cargo está cada vez más capacitada y también informada; y la otra es que, por lo general, y con frecuencia, no se conoce con antelación qué es lo que hay que hacer.

Se observa que en un mundo competitivo se exigen grados muy elevados de especialización y, consecuentemente, de integración.

Algunos otros referentes, comenta Gore, que comparan las organizaciones piramidales de antaño y de la época de Frederick Taylor, y a la formación que tenían entonces esos supervisores, y dice que debido a que ignoraban lo que sus subordinados sabían, y por lo tanto no les importaba, su estilo de conducción estaba  más centrado en reunir información y esfuerzos para construir sentido en forma conjunta. Mientras que la supervisión actual requiere que la función de la supervisión esté más centrada en lograr la necesaria integración de grupos que, debido a su especialización, tienden a dispersarse, aunque su interdependencia organizativa los obligue a generar conocimiento y acción en forma conjunta.

Mintzberg habla de diferentes escuelas, del planeamiento, o sea, grandes orientaciones, entre las cuales se destacan tres:

La escuela del diseño, que propone un planeamiento informal, más bien conceptual.

La escuela del planeamiento: que se diferencia de la otra en considerar este proceso más formal y delegable.

La escuela del posicionamiento más bien centrada en los contenidos de la estrategia (diferenciación, diversificación, etcétera).

También este autor nos explica que “planificar una estrategia” o lo que este denomina crafting, consiste en evocar el pensamiento de alguien más cercano a una situación y a los materiales con los que está trabajando. Lo que viene en este caso a nuestra mente no es tanto el control como la conexión y el contacto con la situación, o sea un proceso en el que tanto la formulación como la ejecución se funden en una adaptación mutua.

Otros autores, como Herrscher, recrean una serie de formas y herramientas de la planificación considerándola desde un enfoque más bien sistémico; que versa sobre “una veintena de herramientas”, muchas de ellas ya conocidas y recreadas, que resumimos a continuación en algunas:

Abogado del diablo:

En qué consiste:

En elegir a un funcionario o a un equipo seleccionado para poner la lupa sobre un proyecto o plan, marcando posibles, falencias, fisuras o errores.

Para qué sirve:

Para no dejarse llevar por excesos y/o entusiasmos, o propensión a terminar aprobando los planes que se le presenten.

Adentro-Afuera:

En qué consiste:

En determinar qué comprende y qué no comprende determinado proceso de planeamiento o los propios límites del sistema que es planificado

Para qué sirve:

Para poner foco en el plan y explicitar algunos factores que suelen quedar fuera de algunos cálculos, aun cuando conviene mencionarlos y explicitarlos.

Ciclo de Vida:

En qué consiste:

En considerar un producto, un servicio o un emprendimiento como proceso evolutivo (planificación y lanzamiento, crecimiento, desarrollo, declinación).

Para qué sirve:

Para ver con claridad oportunidades de un crecimiento y desarrollo sostenible, de la etapa de maduración y declinación, evaluación de las transferencias de recursos y/o de replanteo de un proyecto, producto o servicio.

Circuitos causales:

En qué consisten:

Es lo que, en otras disciplinas, como es la Calidad Total, se habla de los “procesos principales”, en el cual se busca resaltar las causas de sus efectos.

Para qué sirven:

Para apreciar conceptualmente las relaciones causales de cualquier proceso; para prever a grandes rasgos la consecuencia de la realimentación y las posibles aceleraciones, frenos y tendencias; preparar el terreno para un diagrama de flujos y stocks; efectuar un ejercicio de simulación.

Generación de escenarios:

En que consiste:

Mediante un diálogo de las partes, permite definir y describir varias hipótesis internamente consistentes sobre el futuro de un sistema, y permitir determinar cuál o cuáles deben ser evitadas.

Para qué sirven:

En un escenario de mínima, para evitar riesgos y prepararse para afrontarlos; y en un escenario de máxima, elegir el escenario esperado, lograr consenso sobre el modo de alcanzarlo.

Explicitación de premisas:

En qué consiste:

En determinar sobre que fundamentos o hipótesis se asienta el plan, en particular con respecto a las variables de los contextos no controlables por parte de la organización.

Para qué sirve:

Para poder revalidar un plan, ya que su probabilidad de ocurrencia está en función de la validez de las premisas tomadas en cuenta.

También Herrscher desde su enfoque sistémico nos habla de diferentes formas, estilos y orientaciones de ver un plan como ser:

Plan de acción:

En qué consiste:

En que debe hacerse en forma inmediata o en brevísimo plazo para determinado objetivo, quién lo debe hacer, cuándo, cómo y por qué, así como verificar cómo se ha hecho.

Para qué sirve:

Para saber por dónde empezar y seguir; asignar funciones y responsabilidades; establecer plazos y facilitar su control.

Plan de emergencia:

En qué consiste:

En prever qué debe hacerse en caso de ocurrir un percance grave, no probable, pero posible.

Para qué sirve:

Para estar mejor preparado ante una catástrofe.

Plan y Contraplan:

En qué consiste:

En plantear no solamente el plan elaborado sobre premisas consideradas razonables, sino también una alternativa elaborada sobre premisas distintas.

Para qué sirve:

Para estar preparados sobre qué pasaría si las cosas no fueran a pasar como pensamos; y desde allí ser capaces de desarrollar un nuevo plan alternativo.

Planeamiento de los fines:

En qué consiste:

En el acuerdo sobre el propósito, la finalidad, los grandes objetivos y las metas de una empresa, si una organización sin fines de lucro, un emprendimiento o un proyecto determinado.

Para qué sirve:

Para expresar con claridad los resultados que se persiguen.

Planeamiento de los medios:

En qué consiste:

En el diseño del conjunto de decisiones, actos, procesos, procedimientos, políticas y proyectos que lleven a la concreción de los fines, para lo cual se trata de analizar, evaluar y elegir las alternativas correspondientes.

Para qué sirve:

Sirve para cerrar la brecha entre el “es” y el “debería ser”, o sea entre la situación actual y la ideal.

Prospectiva:

En qué consiste:

En la proyección de sistemas no lineales que analiza mayormente la dinámica de interrelaciones de sus variables internas y externas.

Para qué sirve:

Para aproximarse al futuro evitando las extrapolaciones desde determinados puntos de partida y las proyecciones lineales.

Simulación:

En qué consiste:

En la representación del comportamiento de un sistema mediante procesos computarizados.

Para qué sirve:

Para determinar valores futuros que alcanzarían las variables relevantes de un sistema sujeto a modificación en el tiempo, de cumplirse ciertas premisas; lograr consensos grupales al observar los probables resultados de determinada hipótesis; promover el aprendizaje acerca de la dinámica del sistema.

En definitiva, y más allá de los diferentes enfoques y formas, la previsión o planificación sea ésta estratégica y/o táctica y operativa, sigue siendo una herramienta ordenadora insustituible siempre y cuando sea utilizada adecuadamente.

Fuentes: Safari a la Estrategia-Mintzberg, Ahlstrand y Lampel; Planeamiento Sistémico-Enrique Herrscher; El próximo management-Ernesto Gore

Nota elaborada por el Licenciado Jorge Silva. Docente de [email protected]

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